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Planificá tu éxito

La planificación es la brújula que nos permite avanzar hacia un objetivo concreto. ¿Vos ya tenés el tuyo?

Las personas, como las organizaciones, transitamos ciclos, que muchas veces se imponen de forma externa, como los fijados por el año calendario, aunque también podemos definirlos de forma interna, motivados por la concreción de algún objetivo en particular. Estos ciclos “externos” pueden ser nuestros aliados a la hora de realizar balances y redefinir el rumbo de nuestro curso de acción, nos permiten hacer una síntesis parcial para determinar objetivos. Las preguntas que nos sirven como guía en este proceso son: ¿qué hicimos?, ¿qué nos falta por hacer?, ¿nos sirvió la planificación de principio de año?, ¿hay que ajustar algo?

Be smart
Cuando comienza la segunda mitad del año, es el momento indicado para planificar las tareas que vas a emprender tanto en tu vida personal como profesional, para llegar al objetivo deseado a fin de año. El primer paso es definir los Objetivos de la Planificación y para ello contamos con el modelo SMART, que nos brinda un marco para que nuestras elecciones sean “inteligentes”. El concepto de objetivos SMART hace referencia a un acrónimo en inglés que es muy utilizado debido a su eficiencia, pues es una gran herramienta para todos los líderes de proyectos, sin importar el área de trabajo. Cada letra nos brinda una cualidad propia de un buen objetivo.

Specific (Específico): el objetivo debe ser entendible para todos y lo más concreto posible, sin dejar lugar para la especulación.
Measurable (Medible o Cuantificable): el objetivo debe ajustarse a criterios de medición factibles de forma cualitativa o cuantitativamente, a fin de poder analizar la estrategia que elegimos, enmarcados en la mejora continua.
Attainable (Alcanzable): el objetivo debe ser factible de alcanzar, generar un reto dentro de las expectativas razonables. Conocer el punto de partida, talentos y limitaciones. Cuando el objetivo es irreal, sólo provoca frustración.
Realist (Realista): los objetivos deben estar pensados teniendo en cuenta los recursos y medios disponibles.
Timely (Oportuno): Cada objetivo debe tener un marco temporal en el que se debe desarrollar, teniendo en cuenta los criterios detallados con anterioridad.

De la tarea a la acción
El segundo paso es desarrollar el Plan de Tareas: dividir el objetivo en subgrupos (lo ideal es que cada uno de ellos no tenga más de 4 o 5 tareas asignadas), identificando el responsable, el grupo interviniente en el desarrollo y la fecha límite de finalización. El tercer paso es desarrollar el Plan de Acciones: las tareas deberán fraccionarse en 4 o 5 acciones concretas y planificadas en un cronograma de trabajo diario. Estas condiciones contemplan las labores a desarrollar, el tiempo que se les dedicará y las personas que las ejecutarán.
Ahora sí, ¡llegó la hora de poner manos a la obra!

POR: Rocío Leone

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