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Mamá mía

Desterramos por fin el mito de las madres perfectas. En esta nota, enterate cuán simple es tener hijos fuertes, confiados y ¡felices!

Todas las madres del mundo deseamos que nuestros hijos sean felices. Que tengan salud, que vayan a la mejor escuela posible, que coman alimentos saludables, que practiquen deporte, que estén bien vestidos… En el trajín diario, sin quererlo, prestamos atención a un montón de factores secundarios y nos olvidamos de cuidar el aspecto más importante en relación con nuestros hijos: la conexión que tenemos con ellos. En pos de cumplir el rol de la mejor madre posible, se nos olvida lo más esencial para que los niños sean felices: tener padres presentes, contentos y a favor de ellos. Algo que parece básico, pero que al llevarlo a la práctica, a veces, se nos olvida. Y de esto saben Verónica de Andrés y Florencia Andrés, autoras de Confianza total para tus hijos; un manual práctico de 400 páginas sobre cómo ayudar a que los niños crean en sí mismos, desarrollen su potencial, sean responsables y felices. Madre e hija, especialistas en educación y coaching, nos explican cómo las madres de hoy nos confundimos, atentamos contra la confianza de nuestros hijos y nos alientan a replantear nuestro concepto de maternidad y el modelo de educación. “La idea no es ser una madre perfecta, pero sí una madre presente; y eso implica estar más conectada con tu hijo que con tu celular”, determina De Andrés.


“La autoestima es uno de los pilares fundamentales para crear niños confiados y felices”


Los cuatro pilares de Confianza total para tus hijos:
- Que crean en sí mismos.
- Que aprovechen al máximo su inteligencia natural.
- Que sean responsables.
- Que tengan éxito en lo que se propongan.

Nacidos para confiar
“Todos los chicos nacen con confianza total”, aseguran nuestras especialistas. El temita es que después nosotras los llenamos de dudas sobre sí mismos y nos ponemos más en contra de su autoestima que a favor. Los niños aprenden las cuestiones más importantes de su vida, relacionadas con sus capacidades motrices, lingüísticas y comunicativas, en los primeros años de vida. Como asegura De Andrés: “Si los niños tienen los debidos estímulos, pueden hablar hasta cinco idiomas. Aún cuando todas las conexiones neuronales no se les han formado en su cerebro. Y esto es posible porque nacemos sin miedo, con confianza total. Con ganas de descubrir el mundo, de investigarlo, de aprender”. Así, nuestra misión es jugar a favor de su confianza y evitar rotundamente cualquier actitud o comentario que pueda herir su autoestima.

Los 5 componentes de la autoestima:
1. Seguridad: es una necesidad básica el sentirse confiado, cuidado y protegido.
2. Identidad: uno de los pilares fundamentales es el atractivo físico, hay que cuidarlo.
3. Pertenencia: cuando un chico se siente aceptado por su familia tiene más facilidad para adaptarse a otros grupos.
4. Propósito: que aprendan a ponerse metas y objetivos, a ser conscientes de sus progresos, a explorar sus intereses y a sentirse incentivados.
5. Competencia: hay que poner más atención en sus destrezas naturales que en sus dificul-tades.

Palabras de aliento
Que la culpa no nos invada, pero nuestras palabras pueden afectar, y mucho, la autoestima de nuestros hijos. Muchas veces el desborde, cansancio o la misma rutina nos hacen descargar en nuestros hijos y eso es un error tremendo. La idea es que en la familia haya más comentarios positivos y de aceptación que críticas. “Hay que empezar a prestar más atención a las cosas que les decimos. El lenguaje puede hacer que destruyamos la confianza en uno mismo o que se acreciente. Las palabras en los seres significativos de un chico crean realidades”, explica De Andrés. Por estos motivos, es fundamental que utilicemos el lenguaje para que crean en sí mismos y se sientan motivados porque, como afirman las expertas, “la autoestima será la base de su confianza personal que, a su vez, es el valor más importante que un chico se lleva de su niñez a su adolescencia”. Por favor, ¡no la hiramos!


Los errores más comunes en nuestra comunicación con los chicos:
- Comparaciones: “No sos tan bueno como tu hermana”.
- Sentencias: “Jamás colaborás en casa”.
- Amenazas: “Te voy a cortar los dedos si volvés a tocar eso”.
- Victimización: “Yo me sacrifico por ustedes, ¿y así me la pagan?”.
- Etiquetas: “Ahí viene el vago”.
- Sarcasmo: “Ahí está la aspiradora que se come todo”.
- Sermones: “¡Tocaste el cuaderno de tu hermano! ¡No va a poder hacer la tarea por tu culpa!”.

Liderá sus límites
Sin embargo, reparar en el lenguaje que utilizamos para comunicarnos con nuestros hijos no significa que no debamos establecerles los límites necesarios. Si partimos de la base, la palabra autoridad significa “ayudar a crecer”, por lo que disciplinarlos se vuelve un trabajo fundamental para los padres. Las autoras reparan en que hubo un movimiento de la idea de disciplina autoritaria, en la que se suelen utilizar violencia verbal o física y todo es “porque yo lo digo”, a una mucho más liberal en la que parece que todo es como lo quiere el chico. Al respecto, De Andrés reflexiona: “Un chico sin límites, es un niño sin padres. Los límites son absolutamente necesarios, son las paredes de una casa: brindan contención. Un chico que no tiene límites es como si viviera en una casa donde está todo abierto”. Sin embargo, su propuesta lejos está de la imposición sino de trabajar los límites junto con los niños, haciéndolos partícipes e inculcando hábitos de responsabilidad y autonomía. “Tenemos el compromiso de desarrollar chicos autónomos. Que puedan ser responsables de sus acciones”, afirma De Andrés. Y, como aseguran en su obra, una madre tendría que evitar hacer por su hijo cualquier cosa que sería capaz de hacer por sí mismo.

“Un chico sin límites es un niño sin padres”

Nueva maternidad
A esta altura podemos estar dudando de nuestro accionar maternal o pensando en todos los puntos a mejorar. ¡Y de eso se trata el primer paso! Como dice De Andrés: “Nosotras tenemos una buena noticia: como la confianza es algo innato, nos fue dado al nacer, podemos recuperarla. Y, si tenemos bien la confianza, también podemos incrementarla”. La propuesta es enfocarnos y buscar las mejores maneras para que los chicos crean en sí mismos y sean fuertes y en prestar especial atención en cómo los guíamos para lograr esos objetivos. “La idea es criar niños fuertes, y fuerte quiere decir capaz de atravesar los desafíos que le presente la vida, que se pueda caer y se pueda levantar y que vuelva a reencontrarse con esa fuerza interior que tuvo”, asegura De Andrés. La buena noticia es que lograr niños felices era más fácil de lo que creíamos, ¡un buen regalo para este nuevo Día de la Madre! Momento ideal para repensarnos, evolucionar y, por fin, enfocarnos en lo esencial para que nuestros hijos sean felices: estar junto a ellos.


“El rol como padres es mantener viva esa confianza y hacer que se acreciente y se expan-da”


VERÓNICA DE ANDRÉS Y FLORENCIA ANDRÉS
Son las creadoras del Método Confianza Total y autoras del bestseller homónimo. Sus con-ferencias por el mundo son un verdadero éxito y a través de su canal de YouTube nos man-tienen informadas sobre todas estas cuestiones tan importantes para nuestra vida. ¡Seguilas!

ESPECIALISTAS CONSULTADAS
VERÓNICA DE ANDRÉS Y FLORENCIA ANDRÉS
Conferencistas internacionales y especialistas en crecimiento personal y motivación
www.confianza-total.com

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