Belleza y Salud
Belleza y Salud | Bienestar

Mar de plástico

Instaladísimo en nuestra vida diaria, este material amenaza al medio ambiente y a nuestra salud. ¿Evitarlo? ¡Sí se puede!

Vivimos rodeados de plástico: bolsas, envases, tapas, juguetes, electrodomésticos, productos de limpieza y un infinito etcétera. Debido a los costos que se manejan en el mercado, y en comparación con otros materiales más nobles, los productos hechos de plástico se desarrollan con gran rapidez y a gran escala. Este enemigo del ecosistema se instaló para satisfacer gran cantidad de “necesidades” cotidianas y aún no tomamos verdadera conciencia de las consecuencias irreversibles que genera en el ambiente y en la supervivencia de las especies (dentro de las cuales la especie humana es parte y la única responsable). Según los informes especializados, el medio marino es el más afectado y la degradación de este material es más perjudicial que en tierra. Se estima que 10 millones de toneladas de plástico terminan arrojadas en el océano cada año. Las consecuencias parecen más que obvias y la información al respecto abunda, por lo cual ya no podemos decir que no lo sabemos. Entonces, ¿vamos a seguir mirando para un costado?

Amigate con las 3 R
El típico cafecito al paso es un buen ejemplo de lo acostumbrados que estamos a la cultura descartable. Bien podríamos tomarnos unos minutos para consumir el café en la tienda y pedir que nos lo sirvan en una linda taza de cerámica lavable. Pero no, apenas a veces recordamos la ecobolsa para el supermercado. Un buen ejercicio es tratar de aplicar constantemente la regla de las 3 R: reducir, reutilizar y reciclar. Este concepto pretende cambiar nuestros hábitos de consumo, haciéndolos responsables y sostenibles. Es importante que nos cuestionemos qué es realmente necesario y qué es lo que podemos evitar. Las 3 R son 3 pasos básicos para disminuir la producción de residuos y contribuir con ello a la protección y conservación del medio ambiente.


Que sea ley
El rol del estado no es menor: son los gobiernos los que deben establecer medidas a partir de las cuales se frene la utilización de bolsas de plástico, se fomente el reciclaje y se genere consciencia en la población, entendiéndonos como parte de esa naturaleza que estamos dañando y comprendiendo la necesidad de vivir en un ambiente sano.

Acciones individuales, efectos universales
Lo bueno de estar informados es que de a poco podemos ir cambiando nuestros hábitos cotidianos, repensándonos como seres humanos más responsables en nuestro paso por la Tierra, generando una relación más amable con la naturaleza y siendo más conscientes sobre qué mundo le queremos dejar a nuestras futuras generaciones. Como todo, el primer paso está en abrir los ojos y estar atentos. Para la acción, te dejamos algunos consejos que ayuden a reducir el consumo de este material.

Evitá comprar agua en botellas de plástico: representan uno de los principales problemas de residuos a nivel mundial, ya que estas no siempre son totalmente reciclables. Lo ideal sería utilizar botellas reutilizables y probar con filtros de arcilla para obtener agua de la mejor calidad posible. Cada vez se consiguen más y, si sos creativo, hasta podés realizarlo vos mismo.
Reducí u olvidá las pajitas de plástico: primero, porque son totalmente prescindibles. Solo por costumbre, utilizamos un montón de pajitas para nada, cuando simplemente podemos beber del vaso sin problemas. El daño que puede causar una simple pajita de plástico al medio ambiente es impensado y termina con la vida de miles de especies marinas. Un consejo: si no podés evitar su utilización, comprá pajitas de acero inoxidable
Llevá tus bolsas reutilizables: este es quizá uno de los cambios más sencillos de realizar y el medio ambiente te estará agradecido, ya que una sola bolsa reutilizable equivale a 792 bolsas plásticas en un año.
Evitá los congelados en los supermercados: cientos de embalajes innecesarios que tardan años en desintegrarse y que, paralelamente, no son de lo más sano que podemos incorporar.
Los chicles… mejor no: la mayoría de ellos contienen plástico en su composición.
Limitá los alimentos en recipientes de plástico: siempre que tengas la opción, decí que no al plástico. Elegí envases de papel, cartón o vidrio.
Comprá productos a granel: es más barato, los productos están menos procesados y reducís la cantidad de basura radicalmente. Si llevás tus propias bolsas reutilizables, ¡mucho mejor!
Cápsulas de café: por favor, ¡no! Estas monodosis causan un innecesario consumo de recursos y generan residuos que, al contener una mezcla de plástico con aluminio, no se pueden reciclar y son altamente contaminantes.
Evitá los productos descartables: siempre que te sea posible, optá por no usarlos.
No uses film de plástico: hay muchas ideas para envolver alimentos o guardarlos y sustituir este material tan contaminante.
Eliminá los utensilios de plástico: una buena idea es tener utensilios de cocina de madera, bambú o acero inoxidable y llevar un kit con vos para cuando vas a comer en sitios que no estén preparados con cocina.
No a los broches de plástico: para colgar la ropa, preferí que sean de madera.
A la hora de depilarte: no uses maquinas de afeitar desechables.
Utilizá la copa menstrual o toallas femeninas de tela: tu cuerpo lo agradecerá al igual que tu bolsillo y la Tierra.
Comprá pañales de tela: hoy en día, circulan en el mercado pañales de tela supermodernos y fáciles de utilizar (y lavar). Ahorrás un montón de dinero, es mucho más favorable para la piel del bebé y ni hablar de lo bien que le hace al medio ambiente, ya que un solo pañal desechable tarda entre 400 y 500 años en descomponerse.
Prepará tus propios jugos: son mucho más frescos, ricos y sanos que los que vienen envasados en botellas de plástico. Así, reducís su consumo, cuyas consecuencias ya sabemos cuáles son.
Compostá: una manera de reducir es compostar. Vas a notar que ya casi no generás basura y, ¿qué mejor que lo que vino de la naturaleza vuelva a la naturaleza?


Semilla es un proyecto que nace de la necesidad de tomar consciencia de cómo nuestras elecciones diarias impactan en el medio ambiente, proponiendo un modo más amoroso de relacionarnos con nuestra Tierra. Una parte de ese proyecto son las bolsas reutilizables para que las lleves en tus compras habituales, sustituyendo las de nylon o plástico que tanto daño hacen. Vienen en distintos tamaños y son superaccesibles. Chusmealas y pedilas en @somos.semilla

Comentarios

Enviá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Ingresar

Para ver nuestras Revistas, debe ingresar su e-mail