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Rocío, real pero de otro planeta

Con una voz dulce, espíritu alegre y una belleza cautivante, Rocío Guirao Díaz nos cuenta cómo vive su presente, cuáles son sus sueños y cómo hace para llevar una vida en equilibrio.

¿Cómo equilibrás tu cuerpo y espíritu?
De varias maneras, intento entrarle por todos los frentes. A mi cuerpo lo entreno un montón. Creo que soy una de las pocas mujeres que entrena tanto, tanto, porque son tres horas por día. Así que es una actividad física bastante desgastante, pero es la única manera de mantenerme bien y poder comer lo que quiera. A mi espíritu lo alimento con meditación, conecto mucho con la meditación. Aprovecho la mañana, cuando están todos durmiendo en mi casa, para meditar en mi balcón.

¿Estás en una búsqueda espiritual?
En realidad me vi obligada cuando me fui a vivir a Rosario, donde estuve cinco años y comencé a conectarme conmigo misma porque me sentía muy sola. Así que ahí fue cuando necesité conectarme conmigo y empecé a buscar por dónde. Encontré el arte de la meditación con una amiga que es decodificadora y que me enseñó el proceso y la manera de hacerlo; y me hace muy bien.

¿Y cómo equilibrás tu carrera con la maternidad?
Es absolutamente organización. Cumplo mucho horario porque tengo gente que me ayuda con mis hijos. Más el horario del colegio, porque ya tengo dos en primaria y tienen un montón de actividades extras a las cuales los llevo yo; así que soy un Uber (risas). Sí o sí, tengo que estar muy organizada.

“A mi cuerpo lo entreno un montón, a mi espíritu lo alimento con meditación

Empezaste trabajando cuando eras una nena y fuiste madre superjoven, ¿cómo lo ves hoy en retrospectiva?
Mi experiencia fue muy buena. Yo empecé a trabajar a los quince y siempre acompañada de mis padres. Empecé con comerciales y recién a los dieciocho me dejaron trabajar en moda; que es más esclavo. Recién ahí lo empecé a tomar como un trabajo, antes era divertido para mí, no lo tomaba como un trabajo.

¿Qué te pasaría si tu hija se quiere dedicar a lo mismo que vos de tan joven?
Más que nada la acompañaría, siempre y cuando a ella la haga feliz, yo la voy a acompañar en todo. En este trabajo particularmente, que uno puede arrancar desde tan temprano, estaría a su lado a sol y sombra porque yo sé de los costados buenos y malos del ambiente; entonces al haber pasado ya por todo, la puedo acompañar desde un lugar mucho más consciente.

Como mamá y sabiendo las exigencias que reciben las niñas respecto a la belleza, ¿qué consejo les darías a todas esas chicas que quieren tener tu cuerpo?
Primero tener en cuenta que uno tiene el cuerpo de sus padres, la genética viene de ahí. Por ejemplo, mi mamá era más caderona y yo probablemente sea más caderona de grande. Hay algo que trae uno y contra eso no podés ir. Y después, siempre aconsejo ir a un especialista. Tal vez un método que a mí me resulta lo hace otra persona y se enferma. Quien quiera comer bien que vaya a un nutricionista y quien quiera hacer un buen entrenamiento, que es lo que a mí me sirve, que vaya a un deportólogo para que le arme una buena rutina. Yo creo que la clave está en comer sano y hacer mucho deporte.

Haciendo tanto ejercicio, ¿te cuidás con la comida?
Como de todo porque tengo una buena genética y entreno un montón, entonces me puedo dar el gusto de comer lo que quiero. Quizás si no entrenaría tanto tendría que cuidarme con los postres que son mi debilidad o con el chocolate. Pero al entrenar tantas horas por día me puedo dar esos lujos porque termino quemándolo todo.

Te definís como soñadora, ¿cuáles son tus sueños actuales?
Sueño con ir con mi familia a Asia; quiero que vaya toda la familia completa. A mí me encanta viajar, es lo que más me gusta en esta vida, y más si vamos en familia. Tengo ganas de que los chicos crezcan un poquito y poder llevarlos al otro continente.

Y entre todo te hacés un lugar para emprender…
Sí, siempre fui inquieta, me gusta ir por más. Cuando volví a Buenos Aires no tenía pensado empezar a trabajar tan rápido y, como quería tener mi propio emprendimiento, empecé a desarrollar perfumes y cremas. Obviamente, después vino el “Bailando” y un montón de trabajo que no tenía pensado hacer y se me juntó todo.

¿Y ahora que dejaste el “Bailando” y vas a tener más tiempo?
Siempre quise tener mi línea de cosmética pero no sabía por qué producto empezar, y como soy fan de los perfumes empecé por ahí. Siempre ando mezclando los doscientos perfumes que tengo, entonces pensé en generar mi propio aroma que me lo pueda poner a la mañana y a la noche y que me encante. Ahora estoy con mi línea de cremas y quiero seguir por el lado de la cosmética.

Se nota que sos una mujer con muy buen humor, ¿sos así o lo trabajás?
Me caracterizo por tener buen humor, está en mi esencia tomarme las cosas siempre con humor. De todo intento sacar lo positivo e intento generar buenos ámbitos de trabajo. Me gusta matarme de la risa, soy como el payaso del grupo. Más que nada me gusta pasarla bien, siempre intento ponerle onda.


Está en mi esencia tomarme las cosas siempre con humor

PING PONG
Un tratamiento de belleza: la mesoterapia en el rostro.

Una frase de cabecera: si amás a alguien, dejalo dormir.

Algo que te irrite: la falta de respeto a la mujer, me pone mala.

3 cosas que te llevarías al más allá: mi familia, el celular -soy adicta a las redes (risas)- y una Victorinox.

Entrada, plato principal y postre: empanadas, provoleta, papas fritas y algún volcán de chocolate con helado, ¡soy adicta al chocolate! 

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