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Ingrid: musa del buen vivir

Siempre alegre y sonriente, de cada momento elige rescatar lo positivo, con la certeza de que podemos disfrutar el hoy pase lo que pase.

Este número de la revista es un especial sobre la piel y todas queremos saber: ¿cómo se cuida la piel Ingrid Grudke?
Para mí es sumamente importante cuidar la piel, porque creo que la belleza está ahí. Por eso, me parece fundamental que las mujeres nos cuidemos mucho la piel. Ya no se usa el bronceado, sabemos que el sol daña y perjudica. Yo no tomo sol, no fumo, me saco el maquillaje siempre, creo que la mujer tiene que tomarse el tiempo para proteger y prolongar la belleza de la piel. También me parece fundamental hacer ejercicio para transpirarla y así purificarla. Y, obvio, comer muy sano.

Y estar bien uno internamente, ¿no?
Si uno está bien interiormente, se mima y se cuida; sale una luz, uno brilla, creo que tiene que ver con esa pureza del alma. Cada mujer es única y somos nosotras las que tenemos que tratar de resaltar nuestra belleza particular y única. También tenemos que fijarnos en nuestra herencia genética, es fundamental saber de dónde venimos y con qué contamos. Mirar a nuestras madres, abuelas, tías… tratar de pulir esa belleza y sacarle lo mejor a nuestra herencia.

Y con todos los vaivenes de la vida, ¿cómo hacés para mantener siempre una energía tan linda?
Yo me considero de buena vibra, una persona buena. Siempre mis actos se fundamentan en lo que sería para mí la bondad. Me crié en un lugar maravilloso, muy verde, muy explosivo, la tierra roja… todo te da poder. La tierra, el monte, las flores, la vegetación, el cielo, las tormentas misioneras, que son muy fuertes… Siempre reciclo todo en algo positivo y creo que es un ejercicio que cualquiera puede hacer. Más allá de que uno nace con ciertas características, cómo te educan tus padres, el lugar donde naciste o la actitud que tomás ante la vida; todo suma para la energía de uno. Y si bien uno no elige dónde nacer, está en uno decidir cómo quiere vivir.

 Siempre reciclo todo en algo positivo y creo que es un ejercicio que cualquiera puede hacer

¿Y cuál es tu decisión de vida?
Creo que la felicidad uno la elige, uno puede elegir las cosas buenas, lo que te hace bien, eliminar lo que no te hace bien, correrte de ese lugar… Buscar cosas positivas está siempre en uno y cada uno vive como puede, como quiere y como decide; y lo digo por experiencia propia. Hay gente, como mi hermano, que falleció hace dos años, a la que le toca vivir una enfermedad. Claro, no la eligió, pero, dentro de la enfermedad, uno puede decidir transitarla lo mejor posible. Yo vi cómo mi hermano, con todo lo que él sufría, eligió vivir feliz y disfrutar de cada uno de sus momentos. Vivió a pleno sabiendo el peso que tenía su enfermedad crónica. Y eso me dejó una enseñanza: uno puede elegir vivir de la mejor manera, a pesar de todo lo cruel que puede ser la vida. Uno puede elegir zambullirse en la depresión o decidir rescatar lo positivo de lo negativo. Yo creo mucho en vivir la vida, en disfrutarla, en gozar. La gente se pasa la vida sin preguntarse qué es vivir, cómo disfrutar de la vida… se pasan la vida pensando y no sintieron nada. Hay que saber sentir la vida también, no sólo pensarla.

¿De qué forma la sentís y la disfrutás vos?
Yo disfruto de cada momento, disfruto de mi trabajo, de estar en familia, estar con mis amigos, me da mucho placer viajar, especialmente con mi familia. Me río mucho, me gusta reírme. Yo siento que tengo una misión con la gente, por el cariño que me tienen, tengo la responsabilidad de comunicar y transmitir seguridad. Siento que mucha gente está enroscada en cosas negativas, sin ver todo lo positivo que tienen. La vida es más simple, más sencilla y creo que tenemos mucha más riqueza espiritual que alimentar de la que pensamos.

¿Te queda algo pendiente en tu vida personal?
No, en lo personal no me aflijo por nada. Por ejemplo, si no tuve hijos hasta ahora, por algo es. Nunca me torturé con eso, siempre tomé la vida como se me presentó y siempre respeté mi vida como se fue dando. Lo único que puedo hacer es vivir y disfrutar.

¿Y en tu carrera profesional?
Sí, cantar (risas). No sé cantar, pero la verdad es que, por empezar, yo no me imaginé que iba a hacer esta carrera, que iba a ser modelo, que iba a actuar, que iba a conducir un programa de televisión o eventos en vivo. Realmente, se fue dando todo y yo vivo el hoy y el ahora, siempre me caractericé por vivir el ahora. Creo que mi desafío hoy tiene que ver con la comedia musical.

Es muy loco, porque en tu carrera, que tiene que ver con la imagen, parece que para vos la edad no es un limitante…
Lo que pasó conmigo es raro, porque yo traspasé la barrera de la edad. A la gente hoy en día le gusta verme en pasarela porque yo duplico la edad de las chicas que están en la moda. Lograr eso es muy raro y muy difícil, pero creo que tiene que ver con que siempre tomé la profesión con mucha seriedad, mucho respeto y siempre fui muy prolija con mi trabajo. Yo hago fuerza siempre para que la mujer se sienta cómoda con su edad, yo tengo 42 años y me gusta decirlo, porque tenemos que estar orgullosas de nuestra edad y aceptarla. No tenemos que esconderla, nosotras mismas nos exigimos demasiado, tenemos que ser más benévolas con nosotras.

Esto que decís me remite a lo exigentes que nos volvimos con nuestra imagen a causa de las redes sociales…
La belleza no es perfección, creo que buscamos una perfección que no existe. Hoy, las redes quitan naturalidad, cuando empezamos a sacarnos esos rasgos únicos y particulares que tenemos, estamos faltándonos el respeto a nosotras mismas. ¡No nos exijamos tanto! Ponemos filtro, color, toqueteamos… y todas son máscaras artificiales que tapan lo que realmente somos. Tenemos que cuidar más lo que somos en esencia, está bueno mostrarnos como somos.

 La belleza no es perfección, creo que buscamos una perfección que no existe

PING PONG

- Una compañía: La familia.

- Un lugar en el mundo: Oberá.

- Lo primero que hacés al despertar: lavarme la cara, cepillarme los dientes y preparar el mate (risas).

- Una virtud: la bondad.

- Algo que te ponga nerviosa: la maldad.

- Gracias a: la vida que me toca vivir.

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