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Carácter natural

Los vinos orgánicos y biodinámicos están en boca de todos y, además, cuidan nuestra salud, la Tierra y la gente que trabaja en ellos. Aquí, por qué elegirlos…

Mientras seguimos estudiando, midiendo (y sufriendo) las consecuencias de la agricultura intensiva, los commodities y el uso indiscriminado de herbicidas y fertilizantes, también sigue creciendo el número de productores que deciden tomar otros caminos y apostar a generar o reconvertir sus tierras hacia prácticas más amables y enriquecedoras para la finca, las plantas, la fauna y, por ende, para quienes consumimos esos productos. La onda green se expande y vemos todos los días en las góndolas productos orgánicos, sustentables, “bio” y esto, por suerte, incluye a los vinos. ¿Qué quiere decir y que prácticas envuelve lo orgánico y la biodinamia? En esta nota te cuento todo.

Vinos orgánicos
Los vinos orgánicos deben provenir de viñedos orgánicos, es decir que las prácticas orgánicas se aplican en las plantas, la tierra. Este viñedo debe carecer de tratamientos con pesticidas, herbicidas, fertilizantes, antibióticos o cualquier otro producto sintético o tóxico, que debe ser reemplazado por productos naturales como el estiércol, compost y elementos orgánicos que cumplen dichas funciones. También está vedado el uso de cosechadoras o instrumentos que sean agresivos o dañen el fruto o la planta. En simples palabras, en un viñedo orgánico se trata de devolver el equilibrio de microorganismos a la tierra, de generar biodiversidad y de cuidarla del uso de productos tóxicos.
Pero esto no termina aquí, ya que para que el vino sea orgánico, hay que cumplir con algunas prácticas en la bodega. Los vinos orgánicos deben elaborarse con uva que no esté dañada o alterada, no se deben utilizar sistemas de vendimia violentos, como cosechadoras, no se permite utilizar tapones de corcho natural entero y disminuyen el uso de sulfitos. En las bodegas orgánicas, además, no se emplean levaduras, enzimas ni otros productos que sean resultado de la bioingeniería o derivados de químicos sintéticos. A veces (no siempre), también se prescinde de técnicas de estabilización biológica no adecuadas, como las altas temperaturas. Para poder decir en una etiqueta que el vino es orgánico, el viñedo y el proceso deben estar certificados. La conversión de un viñedo convencional a uno orgánico lleva más de tres años.

En un viñedo orgánico se trata de devolver el equilibrio de microorganismos a la tierra, de generar biodiversidad y de cuidarla del uso de productos tóxicos

Vinos biodinámicos
La agricultura biodinámica, que se desprende de la Antroposofía de Rudolph Stainer e Ita Wegman, utiliza conocimientos de medicina homeopática y astrología para tratar la finca de manera global: concibe a las granjas y bodegas como organismos complejos cuya dinámica natural incluye a los animales y al hombre y los entiende como un todo holístico, un sistema cuyo equilibrio hay que preservar. Su objetivo es tener viñedos equilibrados naturalmente, sanos, que produzcan uvas de mejor calidad y gran expresividad del terruño. Para ello, por supuesto, no utilizan ningún tipo de fungicida o pesticida, ni químico alguno. Además, la biodinámica lleva la agricultura orgánica un paso más allá, siguiendo el calendario lunar y astronómico (calendario biodinámico) como guía de los ciclos naturales y la fitosanidad. La fertilización se efectúa mediante compuestos biodinámicos, como compost en cuernos de vaca enterrados. Los preparados son uno de los aspectos más “famosos” de la agricultura biodinámica.
En el caso de los preparados 500 y 501, los más conocidos y “místicos” (son los que se entierran con cuerno de vaca fértil en el suelo), el funcionamiento es un poco más complejo. El 500, por ejemplo, se entierra en el ocaso del sol, durante el otoño e invierno y aporta mucha microbiología, mucha vida, ya que le da a la planta los minerales que necesita. Otro de los preparados, el 501, se entierra durante el verano y la primavera, en un cuerno de vaca también. Este contiene sílice que, al aplicarse en esta época, durante el ciclo vegetal de la planta, la protege de posibles ataques de hongos, ya que la sílice endurece las células de la hoja y hace que estén más sanas, dándoles información para que busquen la luz y no se den sombra entre ellas. Otro aspecto importante es que todo lo que se utiliza en las fincas se produce en las fincas, la sustentabilidad y el sentido de lugar se llevan a su máxima expresión: la tierra produce lo necesario y de ella se vuelve a nutrir.
Muchas de las bodegas más prestigiosas del mundo son biodinámicas, pero este tipo de viticultura también ha sido tildada de “enfoque místico sin rigor científico”. Es fácil encontrar detractores, pero los resultados, ya sea por las prácticas ecológicas o por el respeto al medio ambiente, son siempre positivos.

Mis recomendados:
. Colonia Las Liebres Bonarda 2018: proveniente de parrales orgánicos en Luján de Cuyo. Jugoso, fresco y altamente bebible.
. Alpamanta Breva Sauvignon Blanc 2018: bodega pionera de vinos orgánicos y biodinámicos, rompe el molde con este sauvignon blanc sin filtrar. Cítrico, crujiente, de gran textura y complejidad. Algo diferente para la cava.
. Biolento malbec 2017: MAAL wines y un malbec moderno y delicioso de un viñedo orgánico en Chacras de Coria. Imperdible para asados.
. A Lisa Malbec 2018: De Rio Negro al mundo, EL MALBEC que todos los nerdies amamos. De fincas con tratamiento biodinámico, se destaca por su enorme elegancia, frescura y expresión de terroir
. Chacra 55 Pinot Noir 2017: biodinámico sin certificar, un arquetípico pinot de clima fresco al nivel de los grandes vinos del mundo. Beber al menos una vez en la vida.

 

POR: Victoria Ortemberg

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