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La ciudad de los sueños

En la tierra del lujo, la aventura y la sofisticación, hasta el más loco capricho puede volverse realidad…

Meca del lujo y del buen vivir, Dubái es tan exquisita que, por momentos, parece un mundo irreal. Por aquí el sol brilla todo el año, las excentricidades son moneda corriente y los planes se vuelven infinitos. La capital del emirato con nombre homónimo conforma los siete Emiratos Árabes Unidos y con sus tintes exóticos y sofisticados deja cautivo a cualquiera. Milagro de la arquitectura moderna, parece mentira que esta ciudad se haya elevado tanto en tan poco tiempo; pero sus rascacielos no dejan lugar a dudas. Aunque muchos crean que es pura fantasía, Dubái también tiene una interesante y exótica historia que se ensalza en sitios como el Museo de Dubái, el Creek Dubái (la ría natural que le dio origen), en sus coloridos zocos y en el mismísimo desierto. Aunque las excavaciones datan vida en esta localización 3.000 años A.C., no se habla de ella hasta 1833. Incluso, hacia los años cuarenta, no era más que un pueblo de pescadores en pleno desierto de Arabia. Tradicionalmente, la vida de los emiratíes giraba en torno al criado de ganado, la recogida de dátiles, la pesca, la recolección de perlas y la siesta a la hora que el sol raja la tierra. Sin embargo, setenta años después, creció hasta convertirse en una de las ciudades más desarrolladas del planeta; digna de ser visitada, al menos, una vez en la vida.


El sol brilla todo el año, las excentricidades son moneda corriente y los planes se vuelven infinitos

Más es más
En Dubái todo es posible y nada es demasiado. Por aquí abundan los récords mundiales y ya atesora cientos de Guinness y unos cuantos accidentes en pos de conseguirlos. Claramente, los dubaitíes se propusieron ser los mejores y tener lo mejor del mundo y, aunque algunos récords parecen broma (como la reunión de la mayor cantidad de mujeres con las uñas arregladas o el dominó con vasos de whisky), están completamente orgullosos de ellos. De hecho, muchos se han convertido en las principales atracciones turísticas. Entre ellas se destaca el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, de 828 metros de altura; realmente imponente y majestuoso. Este récord arquitectónico cuenta con dos miradores, uno en la planta 124 (a 442 metros de altura) y otro en la 148 (a 555 metros sobre el nivel del mar) que ofrece vistas de pájaro sobre la ciudad, siendo el atardecer el mejor momento para visitarlo.

Planes, miles
Metrópoli de contrastes, así como uno puede perder la cabeza en un paseo por el Dubai Mall, también puede desorbitarse en un excitante rally en 4x4 por las dunas del desierto. Pasear en globo, dormir en el desierto, tirarse en paracaídas o montarse en la montaña rusa más rápida del mundo (en Ferrari World, en Abu Dhabi) son solo algunos de los planes posibles. Desde el desierto hasta el mar o desde el centro comercial más grande del mundo hasta una pista de ski artificial, aquí todo es posible. Para los más relajados y con ganas de perderse en un paraíso de lujo, un buen plan puede ser tomarse un camelccino en el café del hotel Burj Al Arab, el único hotel de siete estrellas en todo el mundo. Solo algunas de sus características dan una idea de por qué es tan especial: está construido en su propia isla artificial, mide 321 metros de altura, todas sus habitaciones son suites y el servicio de transfer se compone de BMW, Rolls Royce y helicópteros. Para quienes tienen ganas de un plan más cultural y divertido, sin dudas los imperdibles son:
- Zocos: el paseo comienza con una vuelta en barco por Dubái Creek, la ría natural a partir de la que nació la ciudad. Muy cerca de ella, se encuentran los zocos de oro y de las especias. Dos lugares donde la tradición se vive con efervescencia entre tanta construcción ficticia. El aroma, los colores, la gente y los productos autóctonos te transportan al verdadero Medio Oriente. Aquí el que no regatea pierde y se puede bajar hasta un 50 % del valor propuesto.
- Excursión al desierto: cada uno elige cómo llegar al destino, el camino puede ser tan extremo como relajado. Todo lo demás será una verdadera experiencia que remonta a tiempos lejanos y tierras exóticas. Ver la puesta del sol sobre las dunas, pasear en camello, probar los sabores típicos y bailar entre fuego, tambores y odaliscas, realmente, no tiene precio.

Pasear en globo, dormir en el desierto, tirarse en paracaídas o montarse en la montaña rusa más rápida del mundo son algunas de las aventuras posibles

Lujo y exotismo
Paraíso del diseño y la moda, Dubái es el lugar ideal para renovar el vestidor con verdaderos objetos de deseo. Y en el afán de batir récords mundiales, los dubaitíes también construyeron el centro comercial más grande del mundo: Dubái Mall. Está comprobado que el 15 % de la facturación mundial de la industria del lujo proviene de las ventas de este monstruo de la sofisticación. Además de las 1.200 firmas más exclusivas, cuenta con una pista olímpica de patinaje sobre hielo, el cine más grande de Dubái (¡imagínense!), un gran acuario y Kidzania (una actividad interactiva donde los niños desarrollan profesiones de adultos). Otros sitios interesantes para adquirir piezas de autor o pasear son los almacenes Saks Fifth Avenue, Bloomingdale’s y Harvey Nichols. Pero Dubái es también un hervidero de boutiques independientes y tiendas vintage con piezas de culto; las cuales están concentradas por Jumeirah Beach Road.
El dato: en la tienda multimarca Studio 8, fundada por la experta en moda Sarah Belhasa, hay firmas de la India y Pakistán junto a diseñadores del emirato como Khulood Bin Arab, conocida por sus lujosos trajes de fiesta con cristales Swarovski.


Y en el afán de batir récords mundiales, también construyeron el centro comercial más grande del mundo: Dubái Mall


Los Emiratos Árabes Unidos tienen un código de conducta y es imprescindible que sea respetado. Si bien este emirato es de mente más “abierta” que otros, lo mejor es acatar las normas y ahorrarse malos momentos. Antes de visitar las atracciones turísticas, hay que informarse sobre los códigos de vestimenta. Incluso la mismísima Rihanna vivió un momento poco agradable al tomarse una fo-tografía en la que sensualmente mostraba un poco su pierna por debajo de su burka en la mezquita Sheikh Zayed en Abu Dhabi, capital y segunda ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos a 140 kilómetros de Dubái.

@julietaotero

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