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Yo tengo el poder

Confundidas en medio de esta nueva oleada ultrafemenina, corremos atrás del reloj al estilo “Mujer Maravilla”, pasando por alto el superpoder más sanador: el de delegar.

Nadie lo hace como yo
Profesionales altamente calificadas, madres presentes, amas de casa aplicadas, buenas amigas, discípulas de Doña Petrona y —si hay tiempo y energía — amantes rendidoras: son tantos los títulos que pretendemos alcanzar para encajar en este mundo dominado durante años por el sexo opuesto, que terminamos mental y físicamente agotadas. Queremos creer que en el terreno del hogar y nuestros espacios laborales sin nuestra presencia nada sucede y nadie subsiste, pero no es real (y nos cuesta horrores aceptarlo). Desde el campo de la psicología, Paula Palomba explica que “para trabajar esta situación a la que muchas mujeres se exponen, es importante profundizar y preguntarse de dónde proviene este mandato de tener que poder con todo”.


Usted es la culpable
Acaparamos tareas, queremos tener el control doméstico y laboral y, encima, ¡nos quejamos! ¿Y quién es el responsable de nuestros pesares? Nosotras. Suena ridículo, pero es la cruda verdad. Vivimos sobrecargadas entre horarios y planes ajenos que nos dejan de cama y nos resulta imposible buscar y encontrar tiempo para cuidarnos, relajarnos y brindarnos un espacio individual. Pretendemos ser un diez y no entendemos que ¡el perfeccionismo atrasa! “Debemos ser capaces de cuestionar nuestras creencias. Tenemos que encontrar un punto medio y saber que los grises son aceptables, ya que nos permiten ser realistas con nuestras exigencias y nuestras necesidades”, reflexiona Palomba y nos invita a sacarnos poco a poco esa mochila sobrecargada que nos cuesta tanto soltar. La clave es aprender, dentro y fuera de casa, a compartir tareas y dejarse ayudar. Esta idea, para muchas puede parecer imposible porque significa que llegó el momento de bajar la guardia y romper con el monopolio femenino del “yo puedo con todo”.

 “Tenemos que encontrar un punto medio y saber que los grises son aceptables, ya que nos permiten ser realistas con nuestras exigencias y nuestras necesidades”, reflexiona Paula Palomba

Delega-dos
Dicen que dos cabezas piensan mejor que una, por eso es fundamental entender que para poder afrontar cotidianamente todos los asuntos de los que decidimos hacemos cargo en la vida familiar y profesional (sin colapsar en el intento) es importante trabajar en equipo y bien organizados. Esta decisión de compartir lo que sentíamos como obligaciones va a ser dura inicialmente, pero súper satisfactoria a mediano y largo plazo. “Creernos autosuficientes no solo es una evaluación distorsionada de una misma, sino que además puede dañarnos”, nos alerta la profesional y profundiza explicando que el costo de esta situación incluye síntomas de estrés como agotamiento físico o mental, fatiga crónica, falta de deseo sexual y, en casos extremos, puede ser la puerta de entrada a trastornos de ansiedad, cuadros depresivos, bulimia o anorexia. Entonces, paremos la pelota y rearmemos el equipo para salir a la cancha a darlo todo. Es muy probable que ese otro no vaya a hacer las cosas tal como nosotras as haríamos, pero a su forma (y con un poco de instrucción previa) va a poder ocuparse, dándonos en ese mismo acto calidad de vida.

Querer es poder
Delegar no es sencillo, pero se puede. Con una pizca de ganas y muchísima tolerancia, tenemos que afrontar el desafío estando atentas a estas claves:
Despedite de tu ego fuerte. Nos sos ni la única persona que puede hacer tus tareas ni la que mejor las hace. Todos somos prescindibles.
Dejate ayudar. Recibir colaboración no es un signo de debilidad. Lo único que demostrás al querer hacer todo es que no sos consciente de cuáles son tus capacidades reales.
Confiá y tené paciencia. Seguramente la persona en la que delegues, a medida que vaya practicando la tarea, va a ponerse más canchera. Por eso, no te concentres en el proceso, enfocate en el resultado final.
Disfrutá. Ahora que vas a tener tiempo para vos, organizá tu agenda para ver en qué vas a invertir tus horas recuperadas.


La vida con pochoclos
Lo que pasa en las películas, pasa en la vida real. Chequeá las mujeres orquesta que dejaron todo en la gran pantalla.
¿Cómo lo hace?: Sarah Jessica Parker interpreta a una mamá neoyorkina súper profesional haciendo malabares con su ajetreada vida.
Mom´s night out: Cuando sientas que estás por colapsar, sentate en el sillón y divertite con esas mamás que deciden dedicarse una noche libre.
Erin Brockovich, para esas mamás que van para adelante solas, contra viento y marea buscando más soluciones que problemas.


Un libro
Mi familia, mi mejor empresa es una propuesta de la escritora Mariángeles Nogueras, que nos enseña a pensar y organizar nuestra vida familiar con cabeza corporativa.

Especialista consultada
Lic. Paula Palomba (MP 46257)
palombapaula75@gmail.com
Tel.: 223 5 762 352

 

TEXTO: Marianela Estavillo

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