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Código Z

Son los primeros nativos digitales del mundo y manejan códigos completamente distintos. Aquí, el ABC para entender a la Generación Z.

El mundo cambió y ellos son la primera evidencia humana que lo demuestra. Nacieron con el teléfono pegado a la mano y un infinito mundo virtual en donde poder desahogarse, conectarse, aprender y hacer realidad sus sueños. Estos jóvenes crecieron con una crisis económica que afectó a sus entornos y que cambió las reglas del juego. Para ellos es normal que Estados Unidos haya tenido un presidente de color y que un compañero de clase tenga dos madres o dos padres. Conocidos como la Generación Z, iGen o Generación Net; son aquellos nacidos entre 1995 y 2010. A diferencia de las generaciones anteriores, ellos cambiaron radicalmente su forma de pensar y es normal que, a veces, nos cueste entenderlos.
Su comunicación es distinta, sus valores son otros, sus intereses no coinciden con los nuestros, tienen poca paciencia y muy pocas ganas de hablar personalmente. Para ellos internet es el mayor instrumento de vida y en la realidad eso se traduce en paciencia cero y en el deseo de obtener resulta-dos inmediatos. Además, les cuestan las relaciones interpersonales y tienen poco desarrollada la empatía. Sus medios de comunicación utilizados principalmente son las redes sociales, aunque pre-fieren aquellas redes con posibilidades de privacidad como Snapchat, Secret o Whisper. En sus ge-nes está la habilidad para crear negocios y lo último que quieren es tener un jefe. Son buenos para crear contenido, seguros de sí mismos y capaces de tomar decisiones inmediatas. Eso sí, todos quie-ren salvar el mundo y todos se creen capaces de conseguirlo… ¿lo lograrán?


Z en números:
81 % usa alguna red social.
72 % quiere empezar un emprendimiento.
25 % dejaron Facebook en 2014.


Su comunicación es distinta, sus valores son otros, sus intereses no coinciden con los nuestros, tienen poca paciencia y muy pocas ganas de hablar personalmente

Palabras menos
Su forma de comunicarse cambió completamente. Partamos de la base que ellos eligen el mundo virtual a la hora de interactuar con sus seres queridos y sus amigos y abrirse a sus emociones y sentimientos. No se llaman por teléfono, como mucho un audio de WhatsApp, sino que prefieren mandarse una historia por Instagram Stories. Está comprobado que el tiempo máximo en una aplicación o red social ronda los ocho segundos, por lo que es muy difícil retener su atención. Si hay un texto largo le escapan y no miran más de diez segundos un video, menos si no es de su interés. No toleran la publicidad pero aman las marcas que quieren salvar el mundo y tranquilamente pueden vivir sin una televisión. Se comunican a través de imágenes y emojis, y pueden mantener conversaciones con muy pocas palabras. Si bien en la realidad son muy poco comunicativos, afectuosos y empáticos, en sus perfiles sociales se muestran abiertos a sus sentimientos y emociones, no dudan en subir selfies y compartir todo lo que los inspira y motiva.


Comunicación en tiempos de redes
-Prefieren los formatos gráficos a los textuales.
- Realizan constante actualización de aplicaciones.
- Usan el teléfono móvil para chatear y actualizar redes.
- No hablan por teléfono porque no tienen minutos.
- Las redes sociales son su principal medio de comunicación.
- Sus redes favoritas son Instagram y Snapchat.
- Se comunican a través de imágenes.
- Tienen predisposición para compartir contenido.

Generación Yo
Pueden tener 12 años y ya haber creado su propio negocio. Estos jóvenes desean que su vida laboral esté relacionada con sus pasiones y hobbies y lo último que quieren es tener un jefe. En realidad, ellos quieren ser sus propios jefes o, a lo sumo, compartir el compromiso con un amigo. Además, pretenden salvar el mundo con sus emprendimientos y la mayor herramienta de trabajo con la que cuentan es internet. Son un poco soberbios, bastante individualistas y creen al extremo en su propia persona. De hecho, creen que son una generación evolucionada y capaz de adaptarse ante cualquier situación. Ellos saben que la economía cambió y, con ella, los puestos laborales. Que los sueldos que les ofrecen son básicos, por lo que su relación con el dinero ha cambiado. Así, por ejemplo, ahora existen aplicaciones que permiten a sus usuarios compartir los gastos de sus viajes en coche. Entre sus grandes habilidades está la de ser sus propios community managers, crear su posicionamiento online en sus perfiles digitales y no le temen a la exposición que crece a golpe de likes.

Son un poco soberbios, bastante individualistas y creen al extremo en su propia persona

Un mundo mejor
No hay nativo digital que no quiera mejorar el planeta Tierra y velar por cuanta causa social se le cruce por internet. Relacionada con su habilitada conectividad tecnológica global, tienen más prioridades globales y un alto sentido de la responsabilidad social. Son activistas voluntarios, aunque se sabe que están comprometidos pero que, a fin de cuentas, son inconsecuentes. Eligen la alimentación saludable, un empleo que impacte positivamente al mundo, realizan voluntariados y se preocupan por la huella que el ser humano deja en el planeta. No conciben lo injusto, aunque el bulling sea una realidad en esta generación, y no avalan los proyectos que no respeten el medio ambiente. Una generación completamente distinta a las anteriores que, quizás si sabemos guiarla bien, pueda ser la llave para salvar el mundo.

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