

- He aquí el enfoque de mi acusación: esa innecesaria manía de contar hasta el más mínimo detalle. Que el mundo sepa cuánto pelo perdimos en la última ducha… es como mucho, ¿no?
- Arranquemos por las reuniones de amigas. ¡Parecen una presentación de informes de la policía científica! Ellas se enteran de cuál es nuestro slip preferido, saben en qué parte se nos rompió la media, a qué edad nos hicieron la circuncisión y hasta la hora de nuestro último «desarreglo estomacal». Eso hace que cuando nos cruzamos con sus amistades, ya no nos miran: ¡nos escanean!
- En Facebook, sin ir más lejos, cualquiera podría encontrar la «radiografía» de una vida familiar. ¿Realmente no se dan cuenta de que publicar esa foto nuestra de «recién levantado», con la camiseta agujereada de Atlanta como pijama, puede traernos algún tipo de humillación?
- Basta de que una tía segunda de una prima lejana nos llame para recomendarnos implantes capilares. Basta de que el marido de la peluquera nos aconseje prótesis. Basta de que la chica de la verdulería nos pregunte: «¿Seguro que querés llevar coliflor?». ¡Basta de contar tooodo!
- Obviamente que no soñamos con la utopía de que la mujer deje de hablar de más. Pero si por lo menos logramos hacerla recapacitar para que ponga un «par de filtritos» en cada relato, habremos arañado una hazaña que sí nos encantaría que cuente con lujo de detalles. Muchas gracias.

- Comenzamos aclarando que no existe nada peor en el universo que coartar la libertad de expresión de una mujer.
- Con alguien tenemos que hablar si ustedes se limitan a un «seee» o un «naaaa» o un « ¿quién es Marta?», después de dos horas en que les contamos con lujo de detalles cómo la hija del vecino terminó bailando semidesnuda en el último casamiento.
- Las reuniones de mujeres tienen varias funciones, entre ellas «ponemos al día». Eso significa hablar de mil quinientos temas que no tienen nada que ver con ustedes, hasta que finalmente «caen en la volteada». Y la verdad es que es difícil sostener una imagen de macho intocable cuando abren la puerta vestidos con un slip desteñido y unas - pantuflas fucsia mordidas por el perro.
- ¿Qué tipo de información se nos permite dar en estas reuniones? ¿Sólo la que los haga quedar bien? Creíamos que de eso se encargaban ustedes en reuniones con sus amigos. Se olvidan de informar algunas cuestiones «mínimas indispensables». Es muy extraño cruzarse con uno de sus amigotes de toda la vida y atragantarnos con un comentario del tipo de: « ¿Esa pancita es de comer chocolate? ¿Cómo que estás embarazada de siete meses?». Ahora, si no hablan de eso con sus amigos… ¡¿de qué */$% hablan?!
- Como apreciamos en esta exposición, los hombres sólo hablan de cuestiones impersonales e irrelevantes y nos quieren incitar a hacer lo mismo. ¡Gracias!
Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.