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Volver a la raíz, aun cuando el pasto sea sintético

Autor: Julieta Otero

En un país que atraviesa una crisis demoledora para su industria textil, BAFWEEK SS26 se sostuvo como pudo: entre celebraciones necesarias, contradicciones evidentes y una pregunta que sigue latiendo fuerte en cada desfile ¿qué es la moda hoy?

En un país que atraviesa una crisis demoledora para su industria textil, BAFWEEK SS26 se sostuvo como pudo: entre celebraciones necesarias, contradicciones evidentes y una pregunta que sigue latiendo fuerte en cada desfile ¿qué es la moda hoy?

¿Moda en medio del naufragio?

El contexto no es menor. Ni excusa. Argentina atraviesa una de sus crisis más severas en términos económicos, sociales y productivos, y la industria de la moda -que es industria cultural, creativa y textil- lo siente en la carne. En lo que va del 2025:

- Cerraron más de 60 pymes textiles, con la pérdida de al menos 4.000 empleos directos.

- La producción cayó un 28 %, y la capacidad instalada está apenas al 37 %.

- Casi el 70 % de la ropa comprada en el país actualmente ya es importada, y plataformas como Shein o Temu avanzan sin freno con precios imposibles y envíos puerta a puerta que no tributan ni promueven empleo local.

Aun así, la moda argentina resiste. Y BAFWEEK SS26 fue testimonio de esa tensión: entre lo que desaparece y lo que se reinventa, entre lo que nos duele y lo que, contra todo, seguimos celebrando. Porque sí: en este país que parece empeñado en desarmar todo, sostener una marca, una colección, un equipo creativo o un desfile… ya es una forma de militancia. Y el hecho de seguir teniendo ganas de celebrar e ir de fiesta, un rasgo identitario absolutamente argento.

BAFWEEK: entre el gesto poético y la crudeza del contexto

BAFWEEK fue, como cada temporada, una mezcla de ritual y espejo. Un recorte emocional, político y también comercial de lo que significa hoy hacer moda en Argentina. Y si bien los desfiles no siempre lograron escapar del espectáculo por el espectáculo, sí dejaron gestos interesantes, preguntas abiertas y algunas certezas de moda que van más allá de la tendencia del momento. A continuación, un repaso crítico y emocional por lo más relevante de la semana:

Gusman: lo íntimo como verdad política

El único desfile que incluyó diversidad corporal, etaria y profesional real. No desde el marketing, sino desde la práctica: clientas, mujeres que nunca habían desfilado, la reconocida bióloga Nadia Cerino, conocida como Nadia Coralina, del CONICET caminando con ropa que no “representa”: habita. Su colección Turucuto, inspirada en Tucumán, habló de memoria sensorial, de raíz familiar, del calor que se pega a la piel. Una apuesta textil, pero también emocional.

Microtendencias: lino, barefoot chic, colores tierra, mangas globo, formas envolventes…

Revolver: barrio, cancha y pertenencia

En un país donde los desfiles suelen ser eventos elitistas y cerrados, Revolver abrió la pasarela a la tribuna. Literal. Desfiló en Excursionistas con bombos, árbitros y de forma abierta a la comunidad. Hizo del deporte social una estética posible y del diseño, un gesto político.

Microtendencias: sporty urbano, shorts amplios, tipologías deportivas, bloques de color vibrantes…

Bolivia: la moda como viaje emocional

“Chancho va”, la colección aniversario de Bolivia, fue eso: un viaje. No a lugares exóticos, sino al recuerdo y a nuestras propias tierras. A lo que alguna vez vestimos, olimos, saboreamos. Estampas de archivo, algodón liviano y texturas nostálgicas para una colección que abrazó el tiempo, no lo combatió.

Microtendencias: revalorización del archivo, denim lavado, lino bordado, paleta cálida…

Vanesa Krongold: alta costura del Once al mundo

Trece vestidos imposibles en el corazón textil de Buenos Aires: Once. Con telas colgando y el caos a la vuelta de la esquina, Krongold propuso una colección arty, maximalista, transparente y audaz. Una fantasía porteña. Una celebración del exceso, pero con alma.

Microtendencias: transparencias, brillo, patchwork digital, siluetas esculturales…

Blue Sheep: un silencio que se escucha fuerte

No fue desfile, fue encuentro. Una pausa necesaria en un Sofitel íntimo, donde la diseñadora agradeció a las mujeres que hicieron posible estos 10 años de marca. Sin estridencias, solo prendas nobles, mirada lenta, amor por el oficio y un gesto a modo de recordatorio que tomarse una pausa para agradecer es un gesto de lo más elegante.

Microtendencias: lujo silencioso, paleta cruda, fibras naturales (lino, seda, algodón), formas puras…


Bestia: el karaoke generacional

Un desfile performático, humorístico y filoso. Bestia volvió a los 2000s con una lectura irónica y emocional del pasado reciente. MTV unplugged, cultura pop, adolescencia y caos. Sí, una oda a la superficialidad. Pero también una postal emocional de una generación que creció conectada pero sola y que habita nuestro mundo.

Microtendencias: Y2K post internet, mesh, layering, estampas kitsch, estética bloguera vintage…

Bowen: archivo con alma rebelde

Celebró sus 30 años con una colección que abrazó su pasado sin caer en la nostalgia. Siluetas rockeras, flores negras, Morrissey como moodboard. La ropa no envejece si el espíritu es libre y el futuro respeta al pasado.

Microtendencias: romantic rock, denim con lazos, cuero suave, tailoring desestructurado…

Heidi Clair: alma mediterránea

Desde la Maison Chandon, presentó una colección que respiró libertad, sensualidad y oficio. Prendas vaporosas, cuero tratado como seda y una conexión estética con la naturaleza costera.

Microtendencias: resortwear boho, tonos salinos, texturas fluídas, cueros claros, transparencias…

Sadaels: poesía con cuerpo ausente

Inspirado en Oliverio Girondo, Sadaels presentó “Falta de tacto”. Y sí, hubo poesía visual, pero también falta de tacto literal: la multiplicidad de personalidades no se tradujo en multiplicidad de cuerpos. Me hubiese encantado ver esas hermosas creaciones en cuerpos más diversos. Aunque esto no solo me pasó en este desfile, como dije, fue la norma. Una colección visualmente potente y contradictoria.

Microtendencias: capas, drapeados, mix de texturas, piezas escultóricas…

Maria Cher: la fiesta como rito de cierre

Cerró la semana con “La fiesta que va” en la disco Caramelo. Música, personalidades, comida y una colección que cruzó lo bohemio, lo rebelde y lo minimalista. No es solo moda. Es también comunidad. Y esta comunidad argenta sabe que a la crisis se la enfrenta bailando.

Microtendencias: rojo sangre, metalizados, sastrería fluida, escote profundo…

¿Para qué sirve la moda hoy?

En un país devastado, con marcas que cierran, empleos que desaparecen y una presión estética cada vez más homogénea, seguir apostando por la moda local no es un gesto frívolo. Es cultural. Es político. Y es profundamente humano.

BAFWEEK no fue perfecto. Hubo ausencias evidentes de corporalidades diversas, de representación real. Pero también hubo momentos de belleza emocional, gestos de conexión y un intento de volver a mirar de frente, no a los likes, sino a la cara. Volver a la raíz, incluso cuando el pasto sea sintético, no es un cliché. Es una forma de resistencia.


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